Santa Lucrecia, historia, vida y fecha festiva

Santa Lucrecia (nacida en Córdoba)soportó maltratos y murió por la causa de Cristo. Prefirió ser asesinada por los soldados de sus padres antes de retomar su antigua fe de índole musulmana. No fue conocida íntimamente por ningún hombre y pasaba sus días a escondidas en oración. Continúa tu lectura y te mostraremos más su vida, tortura y muerte.  

¿Quién es Santa Lucrecia?

biografia de Santa Lucrecia

Santa Lucrecia fue una princesa nacida en una familia musulmana. En vida, abrazó la fe en cristo a pesar de todas las transgresiones que tuvo que pasar para ello. Fue virgen y también mártir, ya que nunca contrajo matrimonio y murió resignadamente por la causa de Cristo, negándose a seguir las creencias que le quería imponer su familia.  

Historia, vida y biografía de Santa Lucrecia

EL nacimiento de Santa Lucrecia tuvo lugar a principios del siglo IX en Córdoba en el seno de una familia musulmana. Conoció a Cristo a través de una esclava cristiana que tenía en casa, la cual, a pesar de aparentar delante de todos que era islamita, en realidad creía en el amor de Dios. Una vez que la fe estuvo en su corazón nunca quiso negar a Cristo.

La familia de nuestra venerada intentó que renunciara a sus creencias cristianas y reconsiderara el hecho de adorar al Dios de siempre; Allah. Si hemos leído un poco acerca de los musulmanes y conocemos un poco sobre los mismos, sabemos que se niegan rotundamente a aceptar a las personas que creen en Cristo.

Transgresiones por su fe

Debido a que Santa Lucrecia se negó a olvidar lo que para ella se había convertido en lo más importante, recibió castigos, amenazas y un trato sumamente inhumano. Sin embargo, a pesar de esto, nunca quiso renegar de su fe católica. De hecho, los castigos fortalecían cada vez más su amor por Dios y por Jesús.

Aunque seguía resistiendo los malos tratos de su familia, Lucrecia tuvo temor de un día no poder soportar más y abandonar. Por este motivo, decidió hacer creer a sus padres que ya había pensado mejor las cosas y cambiaría rápidamente sus creencias. Sus familiares, sin duda, creyeron en sus palabras, y desde ese momento, le dieron un poco más de libertad.

Aprovechando esta oportunidad, Santa Lucrecia pidió que se le diera el permiso de visitar a unos familiares que iban a contraer nupcias, cosa que se le autorizó. Sin embargo, escapó para irse donde San Eulogio. Al enterarse de esto, sus familiares las buscaron incansablemente, en especial en casa de los cristianos. Su búsqueda fue infructuosa porque Eulogio la cambiaba de casa constantemente para esconderla.

Por la noche, la joven era llevada a la iglesia, donde podía descansar y orar. Sus padres no dejaban de buscarla y de estar en contra de los que estaba haciendo. De hecho, hicieron que muchos cristianos fueran a la cárcel, y atormentaban a otros que se encontraban presos para que dijeran lo que sabían. Sin embargo, ninguno de los mismos quiso hablar de nada.

Tortura final y muerte

Quien en este momento es Santa Lucrecia, apreció mucho a Amilo (la hermana de San Eulogio), por lo que en una oportunidad quiso ir de visita a su casa. Pasaron toda la noche orando y haciendo lecturas piadosas. Cuando llegó el amanecer, la persona con la que la chica debía irse, no pudo llegar a tiempo, por lo que se decidió que permaneciera en esa morada por toda la noche.

Esto no tardó en llegar a los oídos de los padres de Santa Lucrecia, los cuales tenían espías encargados de su búsqueda e informaron que en esa casa había una mujer diferente a las que allí moraban. Debido a los comentarios emitidos, decidieron enviar soldados, y efectivamente, encontraron allí a la chica. Estos la detuvieron, conjuntamente con Eulogio.

Los guardias degollaron a Eulogio en presencia de Lucrecia, quien era aturdida y amenazada con cosas atroces para que tomara la decisión final de renunciar a su fe cristiana para retomar la creencia en Mahoma. La tortura duró cinco días, pero como no quiso ceder, fue también degollada y el 15 de marzo de 859 y su cuerpo fue lanzado al río Guadalquivir. Como no se hundió, fue encontrado por los cristianos y sepultado en la iglesia de San Ginés.

Traslado de los cuerpos

El rey Alfonso III hizo una tregua con Mahomad y le pidió que permitiera que los cuerpos de Lucrecia y Eulogio pudieran salir de la ciudad. Estos fueron entregados con dolor por los cristianos de córdoba. Sin embargo, estos sabían que haciendo esto, sus restos iban a estar mejor cuidados y serían venerados de una manera más correcta. Los restos fueron trasladados a Oviedo, y el 9 de enero, los mismos se depositaron en la capilla de Santa Leocadia.

En el año 1300, los santos hicieron uno de sus milagros; sanaron a Rodrigo Gutiérrez que era el sacerdote de la catedral. El arcediano, en agradecimiento, mandó a que se construyera un arca de plata para depositar allí los restos de los beatos. Don Hernando Álvarez que para ese momento era el obispo de Oviedo, autorizó que los cuerpos fueran trasladados a la Cámara Santa en la nueva arca para que fueran venerados de la manera correcta.

Fecha festiva de Santa Lucrecia

El día 9 de Enero de cada año, los feligreses se reúnen en Santa Paz para conmemorar el día de Santa Lucrecia de Córdoba. Este fue el día en el que sus restos fueron depositados en la capilla católica de Santa Leocadia.

Santa Lucrecia es un ejemplo de que cuando realmente tenemos a Dios y a Cristo en el corazón, podemos ser capaces de soportar las trasgresiones que sea. El amor por la fe, es capaz de lograr muchas cosas y es lo más importante que debemos tener en nuestras vidas. En este instante, tenemos de parte de esta virgen mártir, una aliada en el cielo que estará siempre intercediendo por todos nosotros ante el Creador.

Se merece toda nuestra admiración y respeto, debido a todas las cosas que decidió soportar por causa de la fe. El degollamiento, es una muerte muy atroz, sin embargo, nuestra venerada prefirió pasar por este trago amargo antes de abandonar sus creencias, que son las verdaderas y las que llevan a salvación.