Santa Juana, historia, vida y fecha festiva

Santa Juana fue una mujer que a pesar de tener a responsabilidad de una familia, supo tener tiempo para entregarse al servicio de los que necesitaban y al cumplimiento del mandato de Dios. Si quieres saber más acerca de su vida, obra, transgresiones, necesidades y logros continúa leyendo hasta el final.

¿Quién es Santa Juana Fremyot de Chantal?

Santa Juana Fremyot de Chantal

Santa Juana, cuyo nombre real era Juana Francisca Fremyot, fue una reconocida varonesa de Chantal. Además, se hizo una mujer sumamente mística que se caracterizó siempre por ser una persona de carácter noble. Se trata también de una de las fundadoras de la orden de visitación.   

Muchos la definían como una persona bastante activa que tenía en mente infinidades de proyectos con el fin principal de glorificar a Dios y santificar miles y millones de almas que se encontraban en el camino equivocado.

Según la mayoría de las estimaciones, escribió un aproximado de once mil cartas que emanaban una gran espiritualidad. Más de dos mil de las mismas pueden conocerse actualmente ya que fueron conservadas.

Historia, vida y biografía de Santa Juana

Nació en una familia católica muy apasionada. Su madre, Margarita de Barbissy y su progenitor, Benigno Frémyot siempre estuvieron al pendiente en vida. Tuvo una corta relación con su progenitora, ya que la misma fallece cuando solo contaba con dieciocho (18) meses de edad. Por este motivo, quedó bajo la tutela de su progenitor y su abuelo paterno.

La educación que Santa Juana recibió durante su infancia fue dada por su hermana mayor. Las actividades de su progenitor en el transcurso de la guerra de religión fueron las que tuveron la más marcada influencia en su niñez. Su formación fue bastante completa, y desde muy pequeña se destacó por ser una persona piadosa.

En el año 1593 contrajo nupcias con Christopher II, con quien concibe seis (6) hijos. Lamentablemente dos de los mismos fallecieron a muy temprana edad (sus muertes ocurrieron cuando eran tan solo unos niños). Sin embargo, logra formar una familia católica que se rige por ideales bastante inclinados hacia el cristianismo.

El barón (su esposo) participaba en las movilizaciones armadas realizadas por causa de religión, pero esto no le impedía seguir su fe. No obstante, en el año 1601, su compañero sufrió una herida ocasionada por D’Aulézy durante una cacería y luego de pasar nueva días de padecimiento al cuidado de un profesional que carecía de vocación, muere dejando viuda a quien ahora conocemos como Santa Juana.

Juana, se va a Dijón a casa de su progenitor para pasar su luto. Pero su suegro le ordena que vaya al castillo de Monthelon que pertenecía a la baronía para permanecer allí. El mismo estaba ubicado cerca de Autun. Allí es sometida a continuos maltratos que soporta sin quejarse y contrarresta con un agradable ambiente familiar.

Encuentro con su consejero

En el tiempo de cuaresma, se dirige a Dijón a casa de su padre acompañada por su suegro. Estando en dicho lugar escucha la prédica ofrecida por Francisco (obispo). Poco a poco fue ganando su confianza.

El obispo queda realmente deslumbrado con la caridad que demuestra Juana y desde ese preciso instante decide convertirse en su consejero espiritual. Gracias a su ayuda, Santa Juana trata de crear un equilibrio en sus actividades religiosas y trata de moderarlas para poder cumplir a cabalidad con sus obligaciones familiares con su madre, hija y nuera.

Santa Juana construye los fundamentos de la religiosidad, ya que tenía la capacidad de realizar oraciones durante todo el día sin causar ninguna molestia. Además de esto, atiende a muchos enfermos, olvidando para ello incluso sus propias dolencias corporales.

San Francisco no deja que Sata Juana se olvide de las obligaciones que tiene en este mundo, incluyendo las que tiene con su padre que para ese momento era de edad avanzada y con su madre. Con mucha frecuencia le aconseja que no sea exageradamente estricta con sus hijos y ella atiende a la petición.

Fundación de la orden

Santa Juana, desde una edad muy temprana se caracteriza por ser una persona muy observadora y caritativa, por lo que cuando en 1607 San Francisco le da a conocer su proyecto, el cual tenía como propósito la fundación de una congregación, sabe acogerlo con una considerable y desbordante alegría pero con un corazón dividido puesto que también tiene que atender su vida familiar.

El obispo suele recordarle muy frecuentemente que sus hijos ya no son unos niños y debe buscar la manera de arreglar sus vidas para que sean personas de bien. Motivada por sus palabras decide casar a la mayor de sus hijas con el barón Thorens que era hermano de Francisco. A las menores las lleva al convento. Una de ellas fallece al poco tiempo y la otra contrae nupcias con Toulonjon.

Su hijo mayor quedó bajo la protección de su abuelo paterno y algunos tutores. El primer convento relacionado con la orden de Nuestra Señora e inaugura en el año 1610. En el mismo periodo ocurre un crecimiento en las religiosas que llega a alcanzar aproximadamente una docena.

Espiritualidad

Al pasar el tiempo es nombrada como la primera madre superiora, y para lograr que hubiera una conexión con su vida habitual y la de sus amadas hermanas, Francisco de Sales implanta el llamado “Tratado del amor de Dios” un método para orar que podía atender cualquier acontecimiento personal. El mismo estaba basado en gran parte en el mensaje espiritual que proporcionaban las experiencias de Santa Juana.

Años finales

En el año 1628 se suscita una peste que afecta las zonas de Francia, Pimonte y otras. No obstante, Santa Juana no fue capaz en ningún momento de abandonar su monasterio. De lo contrario, ofrece al pueblo la totalidad de los recursos que están disponibles en su convento, poniendo a disposición también su servicio a los contagiados.

Debido al contacto con los infectados, Santa Juana se enfermó de la epidemia, pero curiosamente se curó como por arte de magia (o más bien milagro divino). A pesar de las situaciones por las que tuvo que pasar nunca olvidó su fe, su devoción por las cosas de Dios ni su trabajo.

Fecha festiva de Santa Juana

El 13 de diciembre se conmemora su partida al reino de los cielos. No obstante, su fiesta fue pautada para el día 12 de Agosto por razones muy convincentes. Santa Juana ha sido un ejemplo, no solo para los feligreses sino también para esas mujeres de familia que suelen colocar como excusa sus obligaciones hogareñas para no cumplir con las ordenanzas divinas.

Ha demostrado que el mandato de Dios puede ser materializado a pesar de los elementos que se encuentren a nuestro alrededor.