San Ricardo Pampuri, historia, vida y fecha festiva

San Ricardo Pampuri es el médico de los desamparados. En vida utilizaba lo que había aprendido para ayudar a las personas que no podían pagar por servicios médicos. También fue un fiel servidor del Creador y un excelente educador. Si deseas encontrar más detalles sobre su vida (espiritual y física), martirio y veneración, continúa leyendo.

¿Quién es San Ricardo Pampuri?

biografia de San Ricardo Pampuri

San Ricardo Pampuri (Herminio Felipe) es el santo de las curaciones. Fue sacerdote y médico a la vez. Quedó huérfano a una edad muy temprana, sin embargo, esto no endureció su carácter ni contrarió su fe, pues siempre estuvo al servicio de los que más lo necesitaron.

En ningún momento utilizó su profesión para fines lucrativos a pesar de que era muy bueno en lo que hacía. De hecho, muchos no conocieron de sus estudios hasta mucho tiempo después de conocerle y presenciar la manera en la que realizaba su trabajo.

Historia, vida y biografía de San Ricardo Pampuri

San Ricardo Pampuri era el décimo (10) de once hermanos. Su nacimiento tuvo lugar el 2 de agosto de 1897 en Trivolzio (Pavía), dentro de una familia que vivió verdaderamente el Evangelio. Había crecido en la morada de sus tíos maternos, sintiendo la favorecedora influencia de su tío Carlo que era un gran médico, hombre de Dios y apóstol.

Pudo completar sus estudios en el Liceo Manzoni de Milán, profesando de una manera muy abierta su fe entre los compañeros y profesores. En el momento de elegir la profesión que deseaba ejercer, pensó seriamente en la medicina y se matriculó en esta, siguiendo la enseñanza de su tío.

En la universidad

Durante su estadía en la Universidad de Pavía, participó en el llamado Circolo Cattolico Severino Boethius. De esta manera consiguió involucrar a numerosos jóvenes estudiantes en su apostolado. “atrajo más seguidores con su ejemplo y su vida inquieta que todas las conferencias realizadas”.

Un día, durante un levantamiento estudiantil, dos estudiantes universitarios fueron asesinados. Erminio Pampuri fue el único que se acercó a sus cadáveres para rezar, respetado por los tiradores, profundamente tocado por su valentía y fe.

A los 24 años ya es médico y encanta a quienes se le acercan por su pureza y afabilidad. Estuvo siempre destinado al servicio. Se instala en un humilde hospedaje que se encontraba cerca de la iglesia parroquial. Todas las mañanas, a horas muy tempranas, participaba de la Misa con Comunión y, en cada momento de libertad, buscaba aliento frente al Sagrario donde Jesús lo atraía y le daba fuerzas.

Convivencia

El “pequeño doctor” se demoraba mucho tiempo con los enfermos, de manera muy competente y como un verdadero hermano. A menudo no aceptaba nada a cambio de las consultas, al contrario, llevaba las medicinas y el dinero necesario a las familias más pobres. Por la mañana, después de que terminaba misa, hacía cirugía en casa.

Después de esto, reanudaba sus visitas. Pero algo muy característico en San Ricardo Pampuri es que llevaba el Rosario con él y le pedía a Nuestra Señora que lo apoyara y lo iluminara. En una oportunidad descubre que en Morimondo y sus inmediaciones hay una gran cantidad de jóvenes que no cuentan con ayuda durante su formación.

El médico, que era unos años mayor que estos y estaba al día con todos los problemas de la vida, de la sociedad y de la Iglesia se detiene a hablarles y les muestra a Jesús. En la parroquia, con su influencia los educa en la fe y los guía a vivir el Evangelio, más con su ejemplo que con la palabra. Los que quedan fascinados por su proceder y algunos que son ayudados por él, demuestran un crecimiento en su vocación sacerdotal y religiosa.

San Ricardo Pampuri, en vida siempre estuvo para servir a los enfermos, a los niños, a los ancianos y a los que de alguna manera lo necesitaban. El ímpetu para resistir el inmenso cansancio solía encontrarlo en el Jesús Eucarístico al que visitaba todas las tardes para rezar.

Las circunstancias en Morimondo de un momento a otro cambian; el párroco nota que la iglesia está llena de jóvenes en la Misa festiva y la adoración eucarística y que muchos de estos están comprometidos en la Acción Católica con las misiones. San Ricardo Pampuri, que para ese momento era muy joven lo había hecho todo.

El hábito

En junio de 1927, a la edad de 30 años, el Dr. Erminio Pampuri pidió convertirse en religioso entre los Fatebenefratelli para prestar ayuda a los enfermos. Lo deja todo y se va, rodeado de las lágrimas de sus asistentes en Morimondo, con el único fin de seguir a Jesús. El 21 de octubre de 1927 recibe el humilde hábito de “hermano”.

Desde ese momento inicia el noviciado y sigue siendo el hombre humilde, sencillo, sumiso de siempre, como todos sus demás compañeros de la casa religiosa de Brescia. Luego de esto, acepta los más humildes servicios en el hospital Fatebenefratelli. Sin embargo, motivado por la obediencia y la necesidad de ayudar a los necesitados, visita a los enfermos y los trata con su ciencia.

Logra asombrar a todos; tanto a sus pacientes como a los que lo ven, por lo que pronto descubren su identidad verdadera. Muchas veces, también sustituye al médico jefe, pero inmediatamente después toma la escoba en la mano, como si fuera el de menor denominación en el lugar donde mora. Todo lo hacía con la alegría de pertenecer solamente al Creador.

El 28 de octubre de 1928 se entrega totalmente a Dios mediante los santos votos de pobreza, castidad y obediencia y escribe: “Quiero servirte mi Dios, para el futuro, con perseverancia y amor supremo”. San Ricardo Pampuri era un simple religioso, pero también un gran médico, así que, en cuanto lo sabían, cada vez más personas que eran atraídas por su bondad y su saber, le buscaban.

Pronto su salud se vuelve muy frágil. No obstante, continúa con fervor su trabajo, hasta que le quedan las últimas migajas de fuerza. De manera muy constante solía estar marchando rápido, con una gran sonrisa acompañada de cantos suaves de himnos a la Virgen, a San Juan de Dios y a los Ángeles. Siempre con las manos debajo del escapulario, sosteniendo la corona entre los dedos, “su arma favorita”, según decía.

Últimos días

En sus últimos momentos, con júbilo en su rostro, dice: “Si el Señor me deja, estaré aquí; si me lleva, de buen ánimo voy a él”. Recibe la totalidad de los sacramentos muy consciente de lo que está sucediendo. Fue al encuentro de Dios el 1 de mayo de 1930, a principios del mes de quien era muy devoto.

Fecha festiva de San Ricardo Pampuri

Todos los 1 de mayo, muchos devotos se reúnen para conmemorar el día en el que San Ricardo Pampuri partió con El Señor para permanecer en su morada intercediendo por todos aquellos que le creen y confían en sus milagros. Muchos han sido sanados gracias a su ayuda.